Ciclismo en el corredor

Ciclismo en el corredor (1ª parte)

Montar en bicicleta es una forma efectiva de actividad aeróbica de bajo impacto, que proporciona un nivel adecuado de puesta a punto del sistema cardiovascular y que está asociada a poco riesgo de lesiones de columna.

Con el ciclismo de carretera, existe la duda de que pueda practicarse por personas con problemas de espalda.

La posición en flexión es beneficiosa para los pacientes afectos de estenosis del canal lumbar, aunque no hay que olvidar que esta posición aumenta la extensión de la columna cervical y puede producir contracturas en la región cervical y dorsal interescapular (entre los omóplatos).

En caso de artrosis lumbar, sobre todo de las carillas articulares, la postura en flexión que exige la bicicleta puede resultar muy beneficiosa y aliviar el dolor de la columna vertebral.

Problemas frecuentes:

Dolor lumbar: Lo aqueja el 10 por ciento de los ciclistas de competición y se atribuye a la postura de hiperflexión mantenida y constante de la columna, acompañada de una rotación del tronco hacia la extremidad que está en flexión y que efectúa el pedaleo.

Dolor cervical: se observa en el 10 por ciento de casos y se debe a la posición mantenida de hiperextensión, necesaria para que la cabeza pueda mantener la vista al frente. También puede estar provocado por un manillar demasiado bajo en relación al sillín, con lo que el peso del cuerpo se traslada a las manos y transmite una sobrecarga excesiva a la musculatura de los hombros y a la parte alta de la columna.

El ciclismo, recomendable para la rehabilitación de las articulaciones

Este deporte mejora ostensiblemente la salud de quien lo practica.

“Quien monta regularmente en bicicleta se ahorra visitas al médico. Aunque se empiece a realizar ejercicio a una edad avanzada, los resultados son palpables. Las personas que sufren las típicas molestias de dolor de espalda, sobrepeso y enfermedades cardiovasculares podrían gozar muchos años de buena salud si se decidieran a usar la bicicleta”.

“Una práctica deportiva moderada, de 45 a 60 minutos diarios, tanto en jóvenes como en mayores, produce mejoras en el metabolismo, sistema inmune, articular y óseo”.

Dolor de espalda

Tradicionalmente se ha pensado que la bicicleta podía ser perjudicial en personas que sufrían de dolores de espalda; sin embargo una buena postura sobre la bicicleta no sólo no daña, sino que mejora notablemente la fuerza de los músculos que soportan la columna vertebral. Cuando el ciclista adopta una postura óptima sobre el sillín con el torso ligeramente inclinado hacia adelante -unos 10 grados- la musculatura de la espalda está bajo tensión y estabiliza el tronco. “Los movimientos regulares de las piernas fortalecen especialmente los músculos que sujetan la columna vertebral de la zona lumbar y previenen la aparición de hernias discales; también mantiene a la columna protegida de vibraciones y golpes”. Además estimula los pequeños músculos de las vértebras dorsales.

Articular

Las articulaciones son otra de las zonas beneficiadas por el ciclismo: “Al montar en bicicleta, entre el 70 y el 80 por ciento del cuerpo se apoya sobre el sillín; por eso, las articulaciones no soportan todo el peso y pueden ejercitarse sin sufrir tanto”. También es bueno para el cartílago: “El movimiento continuo lo nutre y ayuda a que se desarrolle”.

El ciclismo produce un impacto mucho menor en las articulaciones que otras prácticas deportivas como andar o correr. “El impacto sobre la cadera al andar corresponde al 120 por ciento del peso corporal; cuando se corre este porcentaje se eleva a casi el 200 por ciento. Al andar el bicicleta se reducen estos daños”.

El ciclismo no sólo proporciona beneficios articulares y musculares, sino que también se han observado mejoras en la función del sistema inmune y la frecuencia cardiaca.

“Al montar en bicicleta el ritmo del corazón aumenta y la presión sanguínea baja: este órgano trabaja economizando”. Se ha comprobado que las personas que andan en bicicleta de forma habitual reducen su colesterol LDL, responsable de la calcificación de los vasos sanguíneos.

También se ha detectado que la práctica deportiva continuada, como el ciclismo, mejora el sistema inmune. “En Alemania hay más de 200 grupos de enfermos de cáncer, con más de 10.000 pacientes, que realizan un programa de ciclismo 3 o 4 veces por semana. Entre los que están incluidos en el programa se ha apreciado una reducción de mortalidad frente a otros enfermos que no realizaban ninguna práctica deportiva”.

El ciclismo es una práctica muy recomendable para personas que no hayan realizado ejercicio antes y que tenga miedo a que otros deportes afecten al comportamiento de sus articulaciones.

En España, poco

El 69 por ciento de la población española admite que no monta en bicicleta. Este dato contrasta con la afición al deporte en el norte de Europa, donde el uso de la bicicleta es tres veces superior. Incluso en España, la zona norte tiene un mayor número de ciclistas habituales: Navarra, La Rioja, País Vasco y Cantabria cuentan con un 44,3 por ciento de aficionados, que contrastan con el pobre 25,5 por ciento de ciclistas en Madrid y el 10,3 por ciento de Canarias. Estos datos proceden de una encuesta realizada por Demoscopia sobre el uso de la bicicleta entre 1.000 españoles, encargada por Selle Royal, una empresa fabricante de sillines.

“Es curioso que se vaya en bicicleta mucho más en los países nórdicos, donde la meteorología es mucho peor. En España ayudaría el desarrollo de infraestructuras que favorezcan la práctica; ésta es una de las peticiones que se deben hacer a la Administración”, ha dicho Ingo Fröbose, profesor de Rehabilitación de la Universidad de Colonia.

   

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