El desentrenamiento deportivo

El desentrenamiento deportivo

La vida deportiva del atleta se divide por lo general en dos grandes etapas: Etapa de selección y etapa de preparación. Sin embargo, dado el nivel que han adquirido los resultados deportivos, el tiempo que se requiere para alcanzarlos y las cargas físicas a realizar por parte de los atletas, es necesario dar apertura a una nueva etapa dentro de la concepción de la vida del deportista, que la misma se le puede denominar: Desentrenamiento deportivo. 

El Desentrenamiento Deportivo se podría definir como la etapa que comienza a partir del retiro como atleta activo; y la misma consiste en el proceso médico-pedagógico mediante el cual el organismo del atleta va a eliminar toda o gran parte de esa sobrecarga que ha ido adquiriendo en las etapas de entrenamiento deportivo que ha desarrollado durante su vida como atleta élite o de alto resultado. 

Esta eliminación de sobrecarga puede ser total o parcial, en dependencia del régimen o modo de vida (posterior) que adquiera este individuo ex-atleta. 

Este proceso de reducción de la capacidad de trabajo física, se produce en todo el sistema orgánico (de ahí que sea necesario desarrollar investigaciones en cada uno de ellos para ver las transformaciones que ocurren producto de esa falta de carga), aunque es necesario aclarar que en el Sistema Nervioso Central quedan huellas que puede ser de fácil reactivación y que a su vez influyen en la reactivación del resto de los sistemas del cuerpo humano, a pesar que haya variado el grupo etáreo y que por regla general el nivel de capacidad de trabajo a alcanzar no ser igual a los obtenidos en etapas anteriores. 

Ejemplo de lo anterior se observa cuando se trabaja con un grupo de la tercera edad, donde existen algunos de sus integrantes que han practicado deportes durante su juventud; y cuando se analizan los parámetros morfofuncionales después de un tiempo de desarrollar actividades físicas iguales en ese grupo etáreo, se observan que los cambios ocurridos en esas personas son mucho mas marcados que los otros que han sido sedentarios en su juventud. 

De modo que el organismo del ex-atleta es capaz de perder y rescatar, ésta última de forma más rápida, hasta cierto nivel la capacidad de trabajo física. De la misma forma que sucedía cuando era atleta activo y se producía un trauma o enfermedad durante el período de preparación o entrenamiento. 

Para nadie es un secreto que dada las características del nivel de los resultados deportivos actuales, interpretar que el Deporte de Alto Rendimiento es saludable es un absurdo, pues las agresiones (influencia) que implican las cargas físicas a realizar por el atleta, son verdaderamente preocupantes; a lo que se le agrega, el sistema de competencias constantes y los sacrificios biológicos que esto implica (esto es lo que se esgrima por muchos especialista para justificar el uso de anabolizantes y otros productos químicos que están prohibidos por el COI); además de otros, como son: la pérdida de peso de forma brusca o rápida, etc; que condicionan el óptimo escenario para microtraumas, macrotraumas o sobreentrenamiento.

 Es debido a lo anterior que el equipo médico, en especial el propio médico, debe velar por la salud del atleta, tanto durante su vida deportiva, como después de ella; ya que estas influencias tienen una repercusión a largo plazo. 

Toda esta gran cantidad de aspectos o influencias analizadas se neutralizan gracias a la gran capacidad de adaptación del organismo, en especial del Sistema Nervioso Central (dada su función rectora); el mismo es capaz de soportarlo, durante el momento de su acción o influencia; e incluso adaptarse a ellas (por su repetición diaria durante mucho tiempo), por lo que eliminar de forma brusca o rápida estos estímulos, debe provocar una serie de alteraciones en el plano de la salud del atleta retirado (ex-atleta). A estas alteraciones que se han presentado en forma síntomas, se les podría denominar síndrome agudo de postcarga longeva.

En la mayoría de los casos, el atleta después de su retiro no realiza ninguna actividad física, de modo que no mantiene este estímulo (carga física), el cual debe ir aminorando el efecto del mismo; tal y como sucede con algunos medicamentos que es necesario continuarlo consumiendo de manera decreciente después de haber eliminado la enfermedad.

Los deportistas de alta competición que interrumpen su entrenamiento en diez días comienzan a experimentar cambios en su cuerpo que tienen que ver con el desentrenamiento.

En pocos días la ausencia de estímulos comienza a producir la pérdida total o parcial de las adaptaciones orgánicas inducidas por el entrenamiento. Una de las alteraciones fundamentales es el:

 

Rápido deterioro de la condición cardiorrespiratoria. Para estos deportistas, sometidos a sesiones intensivas de entrenamiento, un periodo de falta de trabajo parece producir una acelerada disminución del consumo máximo de oxígeno. Este es uno de los parámetros de laboratorio más importantes para valorar la resistencia de un atleta. Cuando un deportista está en un alto grado de entrenamiento presenta un cierto grado de hemodilución, lo cual aumenta su volumen sanguíneo. El no entrenar determina una reducción en ese volumen, lo que hace que baje también la cantidad de sangre emitida por el corazón en cada latido. Incluso, disminuyen de tamaño las cavidades internas del músculo cardiaco cuando se interrumpe el entrenamiento. La consecuencia es que la eficacia de la función respiratoria baja rápidamente al cesar el estímulo de la preparación física.

Por otro lado, se produce una alteración en el metabolismo, particularmente en la capacidad para generar energía a partir de la ingesta y en los modos en que esa energía se pone a disposición del requerimiento físico intenso. 
La pérdida de forma física inducida por la falta de entrenamiento tiene que ver con los hidratos de carbono y las grasas.
En pruebas de resistencia se da el predominio de las grasas como fuente de energía frente a la que representan los hidratos de carbono. Su disponibilidad quedaría reducida en sólo 10 días a partir del momento en que el atleta abandona su programa habitual de training.

 Esta alta sensibilidad orgánica frente a los estímulos del entrenamiento y su suspensión hace que los deportistas de alto nivel deban mantener un programa de entrenamiento anual sin casi interrupciones durante la temporada. Aunque esos periodos de descanso parecen tener efectos positivos a los fines de la recuperación mental y física, su duración debe controlarse para que las pérdidas de forma sean fácilmente recuperables. 

El problema habitual suele presentarse ante los casos de lesión. Según la experiencia de miles de atletas, una pequeña lesión puede arruinar un año de preparación. La medicina deportiva está generando nuevas técnicas para recuperar más rápidamente a los atletas lesionados a fin de que no deban sufrir ese terrible retroceso.

Evita el desentrenamiento: Centrándonos en el corredor popular este hecho se puede dar cuando se va de vacaciones, motivos laborales o familiares o presenta alguna lesión. Para mayor desesperación, el ritmo de pérdida de forma es más o menos el doble que el de ganancia.

Si te vas de vacaciones o cambias de hábitos pero no quieres volver atrás en tus progresos, necesitas un plan. Te puede bastar con tres sesiones por semana para no perder lo que has ganado.

– La fuerza muscular se retiene casi intacta durante un mes sin entrenar y puede mantenerse, aunque no mejorar, con una sesión de musculación cada 10 días.

– La resistencia se esfuma más rápido. En un mes puedes perder hasta un 40%.

SESIONES ANTIPÉRDIDA: 

Fartlek: Calienta 10 minutos, haz 5´ a ritmo fuerte seguidos de 5´ de recuperación trotando suave. Luego, 4´ un poco más rápido que tu ritmo fuerte anterior, más otros 4´ de trote. Después, 3 minutos muy fuerte y 3 muy suave; así hasta un minuto, que has de hacer casi a tope. Para terminar, enfría con 10´ de trote.
– En bicicleta, duplica los tiempos (excepto los de calentamiento y enfriamiento) haciendo tus primeros 10 minutos intensos al 85% de tus máximas pulsaciones.

Mitad y mitad: Después de calentar, haz medio minuto fuerte seguido de otro suave y repite esta secuencia durante 20 minutos. Acaba con 10 minutos suave más estiramientos.
– En bicicleta, te bastará con duplicar los tiempos para conseguir el mismo efecto.

Umbral anaeróbico: Calienta y practica 10 minutos en tu ritmo de umbral anaeróbico, que viene a ser sobre el 85% de tus máximas pulsaciones. Después, 3´ de recuperación al trote y otros 10 minutos un poco más rápido que el ritmo de tu umbral.
– En bicicleta, después de 10 minutos de calentamiento, realiza 15´ en tu umbral anaeróbico, 5 minutos de pedaleo con un desarrollo corto y otros 15 minutos de nuevo en el umbral.

 

Anuncios